📍 Mostazal, 17 de julio de 2025
A pocos minutos del centro de Mostazal, se alza un cordón montañoso que no solo guarda especies nativas y paisajes únicos, sino también la memoria viva de una comunidad que ha crecido en conexión con este territorio. El Cerro (sector El Ovalle, El Alto, Las Pircas), como lo conocen con cariño los habitantes, ha sido desde siempre un lugar de encuentro, deporte, contemplación y vida.
En este nuevo registro del Comité Ambiental Comunal y Agrupación Queltehue, Víctor Gabriel —nacido y criado en Mostazal— conversó con Cristian Piña, deportista local y campeón regional de Cross Country Marathon, para hablar sobre la importancia del cerro y los riesgos que enfrenta hoy.
«Desde que era niño, venía con mi cross al cerrito. Y no he parado.» — Cristian Piña.
Un cerro que es parte de nosotros
Cristian recuerda su infancia recorriendo estos cerros, cuando aún eran menos los que se animaban a explorarlos. Hoy, son decenas de familias, runners, ciclistas y vecinos quienes ocupan el lugar cada semana: «Hace años venía solo, ahora vienen familias completas. Estamos a solo 5 minutos de la casa y tenemos este paraíso natural», cuenta.
Lo que hace especial este espacio no es solo su belleza —bosque esclerófilo, con robles, y abejas nativas—, sino su valor ecológico, cultural y deportivo, que conecta generaciones. Aquí se entrenan deportistas de nivel nacional, se celebran encuentros y se fortalecen lazos comunitarios.
¿Qué está pasando en el Cerro?
Actualmente, un proyecto ingresado al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental pretende instalar una planta fotovoltaica en Mostazal, ocupando 18 hectáreas del cordón costero —lo equivalente a unas 30 canchas de fútbol—. El proyecto amenaza con arrasar especies nativas, cortar senderos y cortar el acceso a un espacio que, sin protección oficial, queda en manos del desarrollo extractivista.

«Esto nos afecta a todos: deportistas, familias, flora, fauna. Es de alto impacto», advierte Cristian. Y lo peor es que el proyecto no considera los usos comunitarios ni culturales del territorio.
¿Y ahora qué?
Como plantea Víctor, la invitación es clara: informarse, compartir, movilizarse y exigir participación real. Ya existen figuras como parques o santuarios naturales que podrían proteger este espacio. ¿Por qué no pensar en declarar este sector como un parque comunitario o una reserva?
La comunidad ya lo cuida, ya lo recorre, ya lo honra. Solo falta que se reconozca formalmente lo que ya existe en la práctica.
Conocer para cuidar
Durante la entrevista, Víctor también nos guía por los nombres que el mismo territorio ha ido dando a sus cerros: La Campana, La Greda, El Alto… Todos con historias, biodiversidad, y una identidad que se ha forjado con pasos, caminatas y recuerdos.
“Lo más importante es que esto lo sigan disfrutando las futuras generaciones”, concluye Gabriel.
🟢 Súmate a la defensa del Cerrito
Comparte esta historia, infórmate sobre el proyecto de planta fotovoltaica, participa en las instancias ciudadanas y visibiliza este espacio con orgullo. Porque el cerro es de todos y todas. Y defenderlo también es una forma de vivir mejor.
🗣️ Esta información fue enviada por Victor Gatica, corresponsal del territorio en Mostazal

