Pueblos Mágicos: identidad local como motor del turismo creativo

Charla de Orlando Araque Pérez, expositor internacional

En el marco del conversatorio sobre turismo sostenible en O’Higgins, uno de los momentos más inspiradores fue la charla del arquitecto y experto internacional Orlando Araque Pérez, miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) de la UNESCO. Su presentación, titulada “Pueblos Mágicos: identidad local como motor del turismo creativo”, abrió la reflexión sobre cómo entendemos el territorio y de qué manera éste puede transformarse en el eje que sostiene nuestra identidad y creatividad.


El territorio como casa común

Orlando comenzó recordando algo esencial: el planeta es nuestra casa común. Más allá de las fronteras políticas, lo que nos une son los territorios compartidos, hechos de agua, tierra y culturas que se entrelazan. Contó su experiencia en Santa Fe, Nuevo México, donde descubrió que la cultura mexicana se mantenía intacta al otro lado del río Bravo, demostrando que las fronteras son relativas, pero la identidad persiste.

El territorio, señaló, no es solo un espacio físico: es el soporte de nuestras identidades, el origen del arraigo y un pilar fundamental del sentido de pertenencia. Es allí donde nacen nuestras tradiciones, costumbres y maneras de ser.


El espíritu del lugar

Uno de los conceptos más potentes de su charla fue el de “espíritu del lugar”, desarrollado por ICOMOS en 2008. Este espíritu está compuesto por elementos materiales (edificaciones, paisajes, rutas, objetos) e inmateriales (rituales, valores, conocimientos tradicionales, texturas, memorias).

Orlando invitó a mirar el valle de Colchagua y Santa Cruz bajo este prisma: ¿cuáles son los rasgos que nos hacen únicos? ¿Cómo logramos que ese espíritu guíe la planificación turística? Recordó que este espíritu no es estático, sino que se reconstruye constantemente, se nutre de migraciones y cambios sociales, y debe ser preservado con la participación de equipos multidisciplinarios y, sobre todo, de las comunidades locales.


Amenazas y desafíos

El expositor también advirtió sobre las amenazas al espíritu del lugar: el cambio climático, el turismo masivo mal planificado, los conflictos armados y el desarrollo urbano descontrolado. Todos estos factores ponen en riesgo la autenticidad de los territorios.

La solución, dijo, pasa por la gestión cultural y turística con visión holística: unir disciplinas, convocar comunidades, establecer foros, políticas claras y planes de manejo que protejan la esencia de los lugares. Subrayó que no basta con una mirada interdisciplinaria, sino transdisciplinaria, donde cada actor aporta desde su experiencia, incluyendo a quienes habitan el territorio.


Interpretar para inspirar

Araque explicó que la interpretación del patrimonio es más que informar: es provocar, emocionar y estimular los sentidos del visitante para que se lleve una experiencia transformadora.

Desde señalética, centros de visitantes, miradores y rutas, hasta el rol de guías, recepcionistas, colectiveros o incluso boleadores de zapatos en una plaza: todos podemos ser vigías del patrimonio. La clave está en transmitir, formal o informalmente, el espíritu del lugar. Incluso los niños y las nuevas generaciones cumplen un rol vital en esta transmisión.


Imagen, narrativa y evaluación

Para Orlando, la imagen del destino es central. Así como el Camino de Santiago se reconoce en cualquier parte del mundo, los territorios deben construir un símbolo que los represente y los diferencie. Pero esta imagen debe basarse en un mensaje interpretativo común, trabajado colectivamente, evitando contradicciones y dispersión.

Al mismo tiempo, destacó la importancia de la evaluación constante: medir si las estrategias interpretativas realmente llegan al público, si los medios utilizados son efectivos y si se mantiene la seguridad, la accesibilidad y la coherencia del mensaje.


Una visión para el futuro

La charla cerró con un llamado claro: la gestión de los destinos turísticos debe ser comunitaria, identitaria y transdisciplinaria. Solo así podremos enfrentar los retos actuales y futuros del turismo. El territorio, como casa común, requiere planes sostenibles que integren cultura, naturaleza y creatividad bajo un mismo relato.En palabras de Orlando Araque Pérez, los pueblos mágicos no son solo lugares bonitos: son territorios con un espíritu vivo que, si se interpreta y transmite correctamente, pueden convertirse en motores de turismo creativo y regenerativo.

<<  volver al inicio